Inicio Leyendas Urbanas Los bebedores de sangre. La realidad oculta en Madrid de antaño. 🛑

Los bebedores de sangre. La realidad oculta en Madrid de antaño. 🛑

215
1
Compartir
Bebedores de sangre en Madrid
pago con tarjeta tarot
Los bebedores de sangre. La realidad oculta en Madrid de antaño. 🛑
Gracias por el Voto

Los vampiros de Madrid o bebedores de sangre de hace unas décadas han sido estudiados e investigados por diferentes expertos y periodistas que han intentado desentrañar nuestro pasado oculto y el origen de estos bebedores de sangre que se hicieron especialmente numerosos en la capital madrileña durante la década de los años treinta del siglo anterior.

El mismo Iker Jímenez le dedicó un reportaje a estos sucesos que encontraron su máximo exponente en el Matadero de Legazpi en la villa de Madrid, punto de venta de sangre de animal recién sacrificado. El conocimiento de la existencia de bebedores de sangre en la capital fue motivo de alarma y apareció en multitud de periódicos y reportajes de la época. En algunos de estos reportajes se incluyen fotografías de los compradores de sangre bebiendo este líquido vital directamente extraído de los animales sacrificados.

Lo tomaban en grandes vasos y sin pudor alguno, posaron para las fotografías. Para estas personas hacer cola casi diariamente frente al matadero era una tarea más dentro de su cuidado cotidiano. Cada mañana una multitud se congregaba a las puertas del Matadero, vasos en mano, a la espera de su particular aperitivo. También el Matadero de las Ventas fue punto de compra y venta de este curioso producto, su uso mas extendido era precisamente el tratar las posibles enfermedades y potenciar el sistema inmunitario de los más pequeños. Así, desde las cinco de la madrugaba ya empezaba a formarse la extensa cola de personas de todas las edades que acudían allí en busca de una cura milagrosa, ancianos, hombres, mujeres y niños esperaban pacientemente su ración diaria.

bebedores de sangre en Madrid

La mayor parte de estos bebedores de sangre fueron identificados como mujeres, puede que por la tradicional asociación entre la mujer y el pecado, la tentación y lo malvado. Las agrupaciones de bebedores de sangre incluían a menudo a personas con algún tipo de enfermedad, especialmente los que padecían de anemia, tuberculosis o clorosis, pues se creía que la sangre de seres vivos sanos era la fuente de la vida y la salud. Un líquido divino que incluso los sacerdotes católicos han fingido beber y dar de beber a los fieles como símbolo de la esencia de Jesucristo. La versión más tétrica de esta creencia fue desarrollada por los bebedores de sangre, algunos de los cuales llegaron a incluir la sangre de seres humanos en sus rituales y terapias de purificación. Lejos de desaparecer, esta costumbre ha continuado extendiéndose hasta la fecha, hoy en día disimulada por el anonimato que proporciona su comercialización por internet y otro tipo de pedidos a distancia pero lo cierto es que el mercado de la sangre humana y animal para su ingesta como método curativo sigue existiendo y cobrando vigencia. Sin embargo, las personas que se deciden a adoptar este hábito de consumo corren el riesgo de provocarse una excesiva acumulación de hierro, una enfermedad conocida como hemocromatosis.

Lo más sorprendente de estos hábitos alimenticios es la aceptación y naturalidad con que la practicaban los implicados, pues compradores y vendedores realizaban su intercambio con total normalidad en una de las naves más amplias del complejo. Era un comportamiento permitido y tolerado, ante el cual no se hacían preguntas ni se emitían juicios de valor. La gente esperaba pacientemente su turno, se les rellenaba el vaso a cambio de algunas monedas y lo bebían en la vía pública sin reparo alguno. No era una tarea sencilla para todos, alguno sufría nauseas mientras intentaba acabar con el contenido y otros enviaban a sus sirvientes o a personas de confianza para evitar ser vistos en ese tipo de eventos. Sin embargo, la mayoría lo bebía en el mismo momento en que les era rellenado el vaso. El motivo por el cual los bebedores de sangre solían beber rápidamente el líquido rojo era porque se creía que al igual que el zumo pierde sus vitaminas, la sangre perdería sus propiedades curativas a medida que pasaba el tiempo desde que había sido extraída.

La capital madrileña no fue la única ciudad que sirvió de escenario para este tipo de prácticas, a lo largo de los siglos XIX y XX esta costumbre se extendió por una gran cantidad de países como remedio milagroso para ciertas enfermedades. Aunque su sabor y su textura no fueran demasiado agradables y a más de uno le provocaba repulsión, al cabo de un tiempo de ingerirla como medicina se acostumbraron a su sabor y llegaron a apreciarla como una bebida especial y en ocasiones, incluso como bebida ritual. También los más pobres se habituaron a su consumo para eludir la inanición en momentos de desesperación. En París, la capital francesa, también se reunían diariamente una procesión de enfermos que esperaban su ración de sangre en el matadero de la ciudad.

El problema es que estas dudosas teorías médicas, tan extendidas en la época, degeneraron en variantes que hablaban de las propiedades especiales de la sangre de niños humanos, por representar la plenitud y salud máxima. Ello llevaría a macabros rituales realizados por las personas más desesperadas y enloquecidas que estaban dispuestas a asesinar a niños inocentes e incluso bebes para hacerse con ese mágico elixir. También a la grasa de los mas pequeños se le atribuían cualidades curativas. La vampiresa del Raval en Barcelona, se hizo famosa precisamente por secuestrar a niños para extraer sus fluidos y utilizarlos en diferentes rituales, ungüentos y pócimas supuestamente curativas. Los populares sacamantecas u hombres del saco, extendidos por todo el folklore peninsular también tuvieron su origen en personajes de este estilo.

Bebedora de sangre en Barcelona

Estos macabros sacrificios conmocionaron a la opinión pública y empezaron a surgir nuevos prejuicios contra los bebedores de sangre, englobándolos a todos en el mismo saco de degenerados y asesinos. Ello propiciaría que las farmacéuticas desarrollaran píldoras que supuestamente contenían las mismas propiedades que la sangre animal e incluso muchas más ventajas. Se comercializaron específicamente para este tipo de público y se publicitaban como sustitutivos de la sangre “pura y rica” que servirían para aumentar el número de globulos rojos en la sangre.

 

Comentarios

Comentarios

pago con paypal tarot
Tarot Visa, conozca lo que las cartas te tienen que decir...
Línea Directa: 806 533 423 - Llamada Visa: 91 061 61 59

boletin

1 Comentario

  1. Buenas soy Bea, he estudiado un poco este tema y he visto las fotos de algunos periodistas que se aventuraron a visitar los mataderos en esos momentos y me parece muy fuerte que realmente hubiera tantos bebedores de sangre que se creyeran que con tomar un poco de ella ya iban a solucionar todos sus problemas. Desde luego la medicina española ha tardado mucho en evolucionar y no me sorprende, somos de los pocos pueblos que no empezaron a utilizar el agua para lavarse hasta el siglo XVIII porque se creía que ablandaba la piel y por los poros entraban las enfermedades. Lo peor es lo que dice el artículo que hoy en día algunos siguen haciendolo aunque por suerte ahora si que está muy mal visto pero he leído que en China y países así se secuestran niños para hacer remedios de longevidad y otras enfermedades. Hay mucho vampiro y mucho loco suelto, pero mientras no se tomen en serio este tipo de actos desde arriba es muy dificil luchar con ello.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here